El Reiki en mi jardín

El Reiki es una técnica de sanación que trata de transferir energía vital a través del terapeuta hacia cualquier persona, animal, planta o cosa que lo necesite o desee a través de la imposición de manos (Aquí puedes ver mas info)

Yo había escuchado de esta terapia hace muchos años, cuando aun era una niña, porque mi madre se hizo una sesión y vino encantada y alucinando, porque era capaz de sentir el calor de las manos de la terapeuta a dos palmos de su piel. Era como algo mágico.

Cuando tenía alrededor de 20 años me di mi primera sesión de Reiki, fue en el Palmar en Cádiz, por una chica que daba masajes en la playa. La verdad que me decepcionó un poco porque no sentí toda esa magia que mi madre me contó, tampoco me explicó nada sobre la terapia ni antes ni después, así que me pareció un poco ….. pssssss! Ahora miro esa experiencia y entiendo muchas cosas pero en aquel momento me dio la sensación de que esa técnica no funcionaba.

Vuelven a pasar los años, 9 para ser exacta, llevaba estudiando unos meses algunas terapias manuales en Granada, estoy totalmente sumergida en un montón de conocimiento moderno y ancestral sobre cómo sanar el cuerpo de forma natural. Embelesada y entusiasmada.

Mi amiga Jenni me informa de que quizás haga un curso de Reiki, que lo hagamos juntas. Yo no estaba segura y ganaba el NO, pero pensé que quizás a mi madre si le apetecía, y se lo propuse. Ella súper contenta dijo que si y me estuvo dando la brasa, como las madres solo saben hacerlo (y menos mal!), para que yo lo hiciera también, porque según ella me estaba formando en terapias físicas y necesitaba complementar con alguna terapia energética. Llevaba razón y yo lo sabía pero me decepcionó tanto mi experiencia en la playa que no me convencía estudiarlo, pensaba mas en otras terapias.

Finalmente acepté porque como dijo mi madre no tenía nada que perder, hacía el curso, probaba, si funcionaba genial y si no sólo tenía que no usarlo.

Entonces llegue al curso en modo crítico e incrédula, pidiendo mil explicaciones y cuestionandolo todo, mirando con mis gafas científicas y no desde la “fe”. Quería hacerlo, era mi decisión, pero no quería que me vendieran cualquier moto. El maestro tuvo una tarea difícil, muy difícil, y no lo consiguió……..hasta que me hizo la apertura del canal para poder trabajar esta técnica y no me podía creer que si, que se podía sentir, que la energía era casi palpable. Fue un momento precioso, de conexión conmigo misma, con lo mas profundo de mi ser, y con el universo, un momento lleno de luz, algo que apenas se puede explicar. Salí emocionada porque de verdad que yo no esperaba nada, creía que conmigo no iba a funcionar, como con la chica de la playa.

Lo siguiente que hicimos fue probar entre las aprendices a dar una sesión de Reiki, estábamos perdidas, no sabíamos como empujar esa energía hacia las manos, si tocar o no tocar, si estábamos en el lugar necesario, nada! Pero el maestro nos dijo que nos guiáramos por la intuición y que dejáramos que todo fluyera de forma natural y sin ego. Mientras daba esa primera sesión yo no sentía nada, sólo un leve cosquilleo en mis palmas, y miraba a la persona de la camilla y pensaba “puf! no tiene pinta de que esté pasando nada ahí dentro”, pero cuando terminamos y compartimos la experiencia aquella mujer sonreía llena de dulzura, diciendo que si que había sentido calor, movimiento y tranquilidad, !!que sorpresa!! Cuando me tocó a mi tumbarme en la camilla, ahora si pude tener una experiencia llena de sensaciones, y pensé, “vale, parece que funciona, ¿pero seguirá funcionando cuando salga de aquí? quizás estoy influenciada por el momento, las personas que me rodean….”

Ahora tocaba ver la realidad del Reiki, sin influencias ni creencias en teorías, bajo la experiencia. Empecé dandome Reiki a mi misma y después a amig@s, podía ver el efecto positivo del Ki (significa energía vital) en las distintas experiencias, cada sesión era distinta y en todas había algo que me sorprendía a mi y a la persona que recibía la energía.

Es curioso porque el verano siguiente a la primavera en la que realicé el curso, me fui a Holanda a pasar unos meses, y allí no tenía tantas oportunidades de practicar con personas, pero pude usarlo casi cada día con animales y plantas, y gracias a eso aprendí muchísimo,mas de lo que había aprendido hasta ese momento, asimilé muchos conceptos y me ayudó a empezar a interpretar mi intuición. Lo bonito de los animales y las plantas es que no hay palabras, sólo puedes observar e intentar entender o ver posibles cambios, sólo puedes sentir e intuir. Aquí fue donde toda duda de si funcionaba o no se disipó, estaba claro que FUNCIONA, no puedes influir en un animal y convencerlo de que el Reiki es o no es, funciona o no, siente cosas por la energía o no, …… el animal solo va a racionar de forma positiva si realmente ese “algo” está generando un cambio hacia el equilibrio. Esta experiencia fue tan esclarecedora, tan potente, que no sólo hizo superar el examen que yo había impuesto al Reiki con sobresaliente, además me afianzó mi decisión de ser vegetariana. Estando en medio de toda esta experiencia llegó Ian, un gran amigo de Valen y ahora también mio, que ayudó a pasar ese examen a esta técnica. Le hice una sesión en la que yo tuve varias sensaciones nuevas, pero para él en ese momento fue algo muy sutil, hasta el día siguiente, que se puso a meditar, como hace todas las mañanas, y cuando termino de meditar y miró el reloj, ¡habían pasado 5 horas! Cuando me lo contó, me dijo que nunca había meditado tanto tiempo, que estaba seguro que había sido el Reiki. Recuerdo que su actitud era un poco como la mía cuando llegué al curso, lo cuestionaba todo, y me encantaba porque eso quería decir que no era fácil de influenciar.

Cuando volví a España ya me sentía preparada para ofrecer el Reiki como terapia, realicé el Nivel II, confiaba en la técnica, y a partir de ahí he seguido aprendiendo en el camino, he seguido sorprendiéndome gratamente y lo mejor, he sido el canal por el que ha pasado la energía que ha ayudado a mucha gente y seres en su camino para superar muchísimas dolencias del cuerpo, la mente, el alma y las emociones.

 

 

 

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